sáb
22
sep
2007
Sólo un hasta luego...
Parece ayer, cuando de madrugada te levantabas en Domingo de Ramos y venías a casa para decirme "vamos, que te pierdes a la Niña
de San Juan". Entonces tenía 11 años y la descubrí, gracias a tí.
Incansable, año tras año, tú me la enseñaste, su dulce rostro, su bella mirada. La acompañabamos todo el Rosario por la Feligresía. Me decías que no había mejor manera de empezar la esperada Semana
Santa.
Desde entonces, nunca jamás, y van ya 13 años consecutivos, acompaño a Mª Stma. de Lágrimas y Favores, pero gracias a tí. Fiel devoto de María y Nuestro Señor Jesucristo, siempre me diste ejemplo, un
camino a seguir. Ya fuese nuestra Madre entre Lágrimas, pidiendo Piedad o Consuelo en el Monte Calvario. Tú siempre has estado ahí.
Ahora, los ángeles del cielo han decidido llamarte, para que acompañes a María y su hijo.
Recuerda, nunca te olvidaremos, nunca te olvidaré, porque sin tí jamás hubiese conocido nuestra Semana Santa, el Domingo de Ramos, y a Ella, Nuestra Madre de Lágrimas y Favores.
Gracias, descansa en paz.
Un abrazo, tu sobrino Jesús.








