sáb

14

mar

2009

Deuda pendiente

Cuenta la tradición que Pablo, el que para muchos cristianos es considerado como el discípulo más importante de Jesús, aunque no llegara a conocerlo, tuvo una repentina visión, un resplandor de luz le rodeó y se convirtió.

     A él, nuestro proyecto no le impactó de forma tan fulminante, pero sin duda, fue calándole lentamente hasta la convicción más profunda.

 

     Desde el principio de su mandato no tuvo ningún reparo en aceptarnos con los brazos abiertos, comulgó ampliamente con nuestras tesis e hizo suyas nuestras propuestas. 

     
     Su actividad epistolar, como el mismísimo Pablo, inundó moradas de gentiles y conversos. Romanos, Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, Tesalonicenses. Todas y cada una de las cofradías recibieron su mensaje.

     No se si nos hemos preguntado alguna vez que hubiese pasado si en la noche de los cuchillos largos en el ente agrupacionista hubiera sido otra la decisión, si un pequeño puñado de votos hubiera cambiado su destino.

     No, no lo sabemos, pero es muy probable que hoy no estuviésemos donde estamos, con un goteo incesante de hemanos agregándose a nuestras filas, con una admiración manifiesta de la mayoría de malagueños. Abanderando incluso el Domingo de Ramos desde su cartel. En una situación, que sin ninguna duda hubieramos firmado en blanco, sin ningún resquemor cuando iniciamos este proyecto.
     
     Quizás andaríamos todavía en un Rosario de la Aurora forzado, no lo se. Lo que si está claro es que su tesón, entrega, implicación y cariño valieron para algo. Muchas conversaciones mantuvieron él y el fiscal para llevarnos donde estamos.Quizás lo nuestro era una obligación, y el lo asumió como tal de la misma manera.

     Es Domingo, Miércoles y Madrugada, es todos y cada uno, es Fusionadas.

     Por eso ahora, que nos encontramos inmersos en el año paulino es hora de saldar una deuda pendiente. A veces uno que cree decir entre líneas lo que piensa no es lo suficientemente explícito. El lo sabe, pero quiero aprovechar la ocasión de reconocer en este foro mi más profundo agradecimiento a nuestro Pablo de Tarso. Gracias Eduardo.

     José Carlos Márquez

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